Ir al contenido principal

Fragmento de un cuento

Llorando otra vez, por última vez quiero creer. Como si pudiera distinguir las lágrimas, acaso, de frías gotas que caen en mi, de antemano, húmeda mejilla. Ya era la hora, ya era el momento. Aún así nada pasó, nada se movió. A pesar de haber sentido esa ruptura, el sonido de una grieta dominó, de las que se van agrandando cada segundo. Todo aquello había sucedido en ese órgano que denominamos como corazón. El que más duele...
Estaba dispuesta a dar aquello que destruiría en esos momentos, sólo para decirle verdaderamente lo que reservaba en un rinconcito de mi órgano vital. Si tan solo pudiera haberlo intentado antes, no siendo tan innecesariamente cobarde y reservada. Tendría que haberlo gritado de haber tenido la oportunidad, gritarlo en su cara con mi voz más potente, aquella que nunca demostré cuando debí...
Mi modelo... Claro, también tenía sus defectos, pero...Ante los ojos de mi eterno amor no correspondido siempre será el ser humano que jamás haya existido. Ante mi ceguera (la que él produjo en mi alma) era perfecto.
Era el único, aquél con quien soñaba casarme, pasar todo el tiempo por el resto de mi vida. No importa cuanto esperara, algún día nos expresaríamos muestras de amor, con nuestras manos juntas, como nuestro espíritu, como ambos. Seríamos un ser, un corazón latiendo en dos almas.
Promesas me hice a mí misma, las mismas promesas que nunca me cumpliría...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Habitar vivir

Qué jodido es tener la convicción de vivir. Cualquiera vive así por inercia, en auto, pero decidir... Es decir, plantearse vivir. Buscar la manera de vivir. Hacer un terrible esfuerzo por querer vivir. Poner un esfuerzo, darle la mano a gente. El verdadero acto de altruismo: hacer vínculos sabiendo que te vas a morir.  Elegir vivir. Decidir vivir. Decirle que sí a gente. ¿Qué loco no? Yo pienso que cada vez que la gente se pone de novia está habilitando un pacto que no va a cumplir, porque se va a querer morir. Es decir, cada vez que te comprometés con un vínculo es un compromiso de estar vivo. Yo te prometo que voy a vivir hasta entonces no estemos más juntos. ¿Y después? O sea, sí, es un pequeño casamiento dado que lo que separa sería la muerte.  En otras palabras, ¿qué muere realmente cuando uno se separa? ¿Será posible que no sea realmente una muerte física? Aún yo tengo la convicción de que alguien se muere. No quiero que los demás se mueran. No me quiero morir yo tampoco...

Isabel

  CAPÍTULO: RUPTURA TEMPORAL Conforme pasaba el tiempo, volvía a encontrar las caras, o los dioses. Hoy volví a ver a Isabel.  Ella no me reconoció, o no supo de dónde me conocía. Creo que se acercaba precavida para evitar exponerse. La nena que jugaba con mi hija tenía 3 años. "¿Es la única o tenés otro?" Yo sabía que me estaba mintiendo porque la conocí embarazada, en 2015. "Estoy esperando un varón", me había dicho. No hablamos más del tema, aunque me hubiese encantado preguntarle si ya tenía el nombre. Tan poco entendía de su trastorno que, a veces, sólo la miraba de reojo. Una de esas veces creí ver una panza de toalla.  Además, nadie hablaba del tema. Sólo seguíamos pensando en el tiempo, si iba a llover, si faltaban cigarrillos, qué íbamos a comer, esas nimiedades. Cuando llegaban los nuevos también hablábamos de cuánto tiempo nos quedaba ahí adentro. Una vez que estás afuera el tiempo comienza a dividirse en "antes de la clínica" y "después de...

Dejé el miedo en el otro pantalón

Me fui despintando a falta de besos y exceso de gritos. Caía el esmalte a fuerza de lágrimas de ácido y manos de lija. Las figuritas de la pared se iban despegando y los mosaicos se decoloraban por montón. Había rastros de cal por todo el piso y yo había perdido la escoba.  Había muchas voces y todas balbuceaban. Se creaban en un instante y morían ni bien terminaban de gritar. Se iban generando constantemente y eran cada vez más. Desistí y me perdí en las voces.  Pasó el tiempo, convivía con ellas. Me llevaban como una pluma. Iba divagando en la suavidad de sus pasos. No me podía hacer daño, después de todo todas esas personas procuraban mi bien. Todas esas voces eran yo.  Llegó un punto en el que todas las personas se pusieron en contra del medio. Yo dudaba, pero las dejé hacer. Quería ver hasta dónde llegaban. Me arrastraron, me expusieron, me desnudaron y me adornaron. Desistí y me perdí en las mentiras. Me guiaron hasta averiguar cuáles eran mis partes más bla...