Hay una bomba en mi cabeza a punto de detonar por el roce de mis párpados de fuego. Reaviva la llama los gemidos frenéticos, un soplo que anima. No sé si es sólo la llama o también la bomba que va creciendo sin pausa. Tiembla, o bien late. Siento la sangre como si estuviera en una calesita, dando vueltas por todos lados a la vez. Amenaza con matarlos a todos.