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Aún ahora te quiero.

Y hoy empieza mi gracias. O termina. Realmente no lo sé. 

Considerando que el hecho era de por sí tortuoso yo hubiera buscado un momento con más tiempo. Tener en cuenta que el momento ya termina y que la despedida estaba cronometrada quizá. ¿A quién se le ocurre aplastarse con tal de concretar algo tan destructivo y constructivo a la vez? Y pensar que yo te admiraba...

Otra vez temblando. Viendo que una abejita se acercaba a aguijonear el alma de una personita que quizá no tenía en cuenta como tal. Eso era, una abeja que trataba de resguardarse en un mundo que no le ofrecía problema alguno, dónde las abejitas no tienen la necesidad de atacar.

Amé tus ojos miel llorando lo que me aquejaba, lloraba tu hipocresía. Ninguno daba una señal de sentir la tristeza por sí misma. Quizá sólo eran recuerdos de un año después en el que ya nada dolía. 

Amar el amor es algo que no voy a comprender de esta experiencia. Quizá por ser la primera, quizá por ser efímera... ¿Quién te mandó a dejarla ser tan poco duradera?

Y pensar que días atrás habría querido mutilar tus cimientos para tenerte a mis pies.

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