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Claridad que ciega

¿Cuán mal puede llegar a estar? ¿Cuán culpable te podés llegar a sentir? ¿Cuán frágil realmente sos y cuánto lo usás como una excusa? ¿Qué buscás?

¿Ya te hartaste de ser feliz? ¿Tan poco te duró el enamoramiento? ¿Por qué tenés tantas ganas de arruinar lo más preciado que tenés? ¿Cuánto más soportarás la angustia? ¿Qué le vas a decir a tu psiquiatra mañana?

¿Qué habla la angustia de vos? ¿Qué dice? 

No voy a dejarte más con tus dudas, son dañinas para tu orgullo y tu integridad moral. Simplemente hacé como si no existieran, como si lo único que vive dentro tuyo es el anhelo de la claridad... Claridad que ciega todo lo demás, claridad apagada, triste; esa claridad que suprime y no la que construye, la que no deja ver. Claridad oculta, prohibida, inalcanzable. El tipo de claridad a la que no podés aspirar por estar muy inferior a su nivel.

Vos, ¿creerte capaz? Lo dudo tanto acá como en Júpiter. Sos un pollito desplumado, un pichón de mirlo naciente. Cualquiera puede romper tu cáscara e impedir que te sigas desarrollando. El amor que te tenés a vos misma sirve para llenar un vaso de tequila... Qué bien que te vendría el tequila...

 Hush, hush, my love, lo único que tenés que actuar es una facción de dignidad. Enfrenta el calor y atraviesa las paredes de fuego, nada es más fuerte que vos, ni siquiera vos misma. Controlate, vos podés, vos tenés la tímida capacidad de hacerme más fuerte. 

¿Qué dirías si te dijera que te amo?

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