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Donde el sudor y el amor se cofunden

Se que siempre puedo empezar con un eco para crear el motivo para este, me reconforta de sobremanera pensar que existe en vos una posibilidad y que estás dispuesto a aceptarla siempre y cuando yo quiera. O quizá no, cada persona sabría juzgar el momento en el que resulta conveniente atar las manos del otro. Así, indefenso, vulnerable, frágil,... Simplemente perfecto.

Fomentás una tormenta dentro de esta habitación, de esas que no dejan más que Caos y una distinguible aura a cohabitación capaz de repeler las hormonas de cualquiera. Pero no las mías, no en absoluto. Ese magnetismo que tenés me obliga a seguir viéndote, al menos hasta que dejes de retorcerte (prosigue, es mi placer).

No me niegues descubrir tu suavidad, permitime que nada interfiera entre tu piel y la mía. Aun mejor, ¿podrías mostrarme el menú de hoy? Los lugares más propensos de morder, por favor. Yo juzgaré si vale la pena quedarnos sólo con primitivas cosquillas.

Hoy alguien no va a nacer.

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