Uno no lo quiere, uno no lo provoca, uno no lo ve; y no ver algo significa que no quiere verlo, que algo dentro suyo elige ignorarlo. Cuando uno empieza a dudar, a intuir, es ese el momento en el que ocurren los planteos. Y no una y otra vez, de una vez y por todas las que vendrían. Pensar una y otra vez es arriesgarse al costumbrismo. En algún momento se tiene que enfrentar: si un planteo se vuelve costumbre entonces definitivamente algo no está siendo solucionado.
Qué jodido es tener la convicción de vivir. Cualquiera vive así por inercia, en auto, pero decidir... Es decir, plantearse vivir. Buscar la manera de vivir. Hacer un terrible esfuerzo por querer vivir. Poner un esfuerzo, darle la mano a gente. El verdadero acto de altruismo: hacer vínculos sabiendo que te vas a morir. Elegir vivir. Decidir vivir. Decirle que sí a gente. ¿Qué loco no? Yo pienso que cada vez que la gente se pone de novia está habilitando un pacto que no va a cumplir, porque se va a querer morir. Es decir, cada vez que te comprometés con un vínculo es un compromiso de estar vivo. Yo te prometo que voy a vivir hasta entonces no estemos más juntos. ¿Y después? O sea, sí, es un pequeño casamiento dado que lo que separa sería la muerte. En otras palabras, ¿qué muere realmente cuando uno se separa? ¿Será posible que no sea realmente una muerte física? Aún yo tengo la convicción de que alguien se muere. No quiero que los demás se mueran. No me quiero morir yo tampoco...
Comentarios
Publicar un comentario