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Una carcajada que podría revivir a un muerto

"Hoy el mundo colapsó
volví a verla reír."

Las gotas se mimetizan con el pigmento de su piel.
Está azul.
¿Por qué nadie nota que está azul?
Y a cada puntada del reloj se va ahogando.

Las gotas se mimetizan con el relieve de su piel.
Se derrite.
¿Por qué nadie nota que se está derritiendo?
Y a cada puntada del reloj la va ahogando.

Las gotas se mimetizan con el ánima.
Están llorando.
¿Por qué nadie nota que sus almas sufren?
Y a cada puntada del reloj se van hundiendo.

Pero no importa, ella ríe.
Nada duele cuando ella ríe.
Los muertos la pagan riendo.
Es por ello que él le devuelve la sonrisa,
esa hermosa sonrisa.
Él ruega que nunca deje de reír.
"No te vayas", susurra el ánima,
"nunca dejes de reírme el día
no dejes que se duerma el Febo de mi corazón,
no pares de reírme la vida a través de las venas."

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