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El cuerpo tiene memoria

Cada vez que me atrevo a despegar mis partes, dejo restos mal cortados. Mis pedazos muchas veces sienten ese apéndice faltante, hacen presentes sus cosquillas, manifiestan sus dolores, fingen colisiones. El cuerpo busca reconstruirse siendo que no es susceptible de hacerse crecer un brazo de más, pero él es así. Ve suelo fértil donde plantar sus semillas de carne. 

Es difícil mirar a otro lado cuando falta un miembro que duele. Pero, cuando lo logra, suele buscar trozos que pretenden encajar en el putrefacto campo mal cortado. Y la búsqueda se realiza sin éxito, porque no hay idénticos para mis partes. Sin embargo yo intento y reintento hacerlos funcionar juntos. Juro que he llegado a tener apéndices pegados por mucho tiempo. Pero el cuerpo comienza a quejarse, porque su original no está y no hay ninguno que pueda reemplazarlo. 

Porque mi cuerpo me demanda a mí.

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