CAPÍTULO: RUPTURA TEMPORAL Conforme pasaba el tiempo, volvía a encontrar las caras, o los dioses. Hoy volví a ver a Isabel. Ella no me reconoció, o no supo de dónde me conocía. Creo que se acercaba precavida para evitar exponerse. La nena que jugaba con mi hija tenía 3 años. "¿Es la única o tenés otro?" Yo sabía que me estaba mintiendo porque la conocí embarazada, en 2015. "Estoy esperando un varón", me había dicho. No hablamos más del tema, aunque me hubiese encantado preguntarle si ya tenía el nombre. Tan poco entendía de su trastorno que, a veces, sólo la miraba de reojo. Una de esas veces creí ver una panza de toalla. Además, nadie hablaba del tema. Sólo seguíamos pensando en el tiempo, si iba a llover, si faltaban cigarrillos, qué íbamos a comer, esas nimiedades. Cuando llegaban los nuevos también hablábamos de cuánto tiempo nos quedaba ahí adentro. Una vez que estás afuera el tiempo comienza a dividirse en "antes de la clínica" y "después de...
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