Ir al contenido principal

Entradas

Sonne

El sol no hace presencia en el cielo. Las egoistas nubes lo quieren sólo para ellas. El cielo se siente gris. El río refleja su tristeza. Esta simplemente cansado, arto de lo que le estamos haciendo. Le duele cambiar, no quiere hacerse más noche. Le gusta ser tan claro, tan falto de oscuridad. Tener color en sus mejillas, no estar tan enfermo.
Mente libre, sin restrinciones. Vuela como un ave por los infinitos pensamientos que te invaden. Expresa lo que sientas, no tengas miedo expresarse es bueno. Liberate de tus penas, compartelas Siempre es algo que te hará sentir mejor. No me ocultes cosas importantes, sabes que te quiero ayudar. Simplemente exprésate, lo que tengas que decir: fuera! Grítalo, no te lo guardes. Ganar o fallar, no importa el momento. Dilo, lo que gusta y lo que no. Sin importar la otra opinión. Apuesto a que ahora estás mucho mejor. Los cuatro vientos son tus aliados. No tus enemigos. Que ni una palabra te quede por decir. Dilas todas, no importe nada. Aunque si, si hacen mal... Mejor guardar. No dañar, ayudar. Dime lo que necesites, aquí estoy para escucharte.

Oda A Los Manipuladores

Te hacés llamar generoso, pero sabés más que bien que de eso no tenés ni una pizca. ¡Es más! Sos todo lo contrario. Sé que querés ganarte el afecto con regalos inmundos y sin valor como si fuera un gran logro. Muy bien, ahora te diga algo: ¡Eso no funciona conmigo! Ni pienses que voy a ceder por un presente cuando en el pasado me hiciste sufrir. No me escuchaste, sólo me gritaste. Me forzaste, me obligaste. Y maltratada terminé. ¡Por eso no quiero pasar más! Ni pienso aceptar tu limosna, no más a tus "muestras de afecto" No creas que podés comprar mi amor con simples presentes. Qué el pasado es demasiado doloroso y esos patéticos intentos, peor. No todo se puede comprar... Sobre todo mi afecto, mi cariño ni mi amor.

La palabra que no pueden creer

O capaz que es mía la palabra que no pueden creer. Quizá si soy así. O quizás no. Quisiera saber que es lo que realmente pasa, y también que es lo que me quiero decir con todo lo que escribo. Tanto palabrerío confuso que ni siquiera para interpretar sirve; me siento poco entendida. Como un cachorro perdido entre tanta multitud, buscando a su dueño o alguien quien lo lleve a un lugar seguro, así me siento.

Triste final de una victima del miedo

Uno. Dos. Tres. Ya iban cuatro veces en las que me había fijado si eso estaba verdaderamente a los pies de mi cama. Me había asegurado y recontra-asegurado de que allí no se encontraba nada ni nadie, que podía dormir tranquila. Pero notaba que, de todas formas, el miedo no me abandonaba. Miré atrás mío, lo que entonces me propuse que fuera una última vez. Absolutamente nada. En unos minutos superé mi paranoia y me adentré en el dulce mundo puramente imaginado por nuestras mentes, que son los sueños. Un lugar totalmente blanco, seguido de un escenario en el que se ubicaba el mar. Mi hermano estaba allí, y también una amiga mía, Carla, y un amigo de él, Juan. Pronto entendí que no estábamos allí para cualquier cosa, ya que llevábamos trajes de buzos. Mi hermano se tiró de espaldas al mar, seguido de mi amiga. Luego yo ingresé a esas tranquilas aguas y el amigo de mi hermano continuó. Nadábamos, explorábamos ese territorio marino, disfrutando de ver los peces, la vegetación propia,...