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Lift me back into the sun, I CHOOSE TO LIVE

I'm constantly dying, but I'm not yet afraid of doing so. I'm living this time. No rushing, no pausing. Just having enough time of everything. And if I don't, who cares? I'm not living for the pleasure of people, I'm not living just to give them pleasure this time. At this very moment, I already have my goals. Those are: 1. Love giving and receiving. 2. Knowledge learning and teaching. 3. Establish important people of my life. 4. Literature enjoying and learning. I know who I wanna be, change the medium not the goal. You can always step back and see yourself from a distance. Ask yourself: is this what I want? Why am I going this exact way? Should I keep going? Should I stop? Who am I leaving behind? I'm leaving so much people behind it hurts, but I know I'm going the right way. 

Skto

A menudo me olvido mi palabra favorita. No es difícil de adivinar: tiene 12 letras  y cada una engendra presagia corrompe desgrana almacena  t o d o s  mis dolores mis miedos mis fetiches esas podredumbres, mis versiones de mí misme. Si no viviese para cumplir mis sueños diría que vivo para sabotearlos. Porque, siendo sincere incluso más que comer me gusta cagar.

Blessed are the forgetful

No tengo la desgracia de tener las memorias al alcance de la mano. Yo las archivo en cajones que se pierden en el vacío, un vacío al que a veces accedo en un descuido. Pero, la mayor parte del tiempo, es como si nunca hubiesen existido. Y, por más que se manifieste como pura felicidad, es también un suplicio. Cada historia que me cuentan la siento nueva, fresca, improvisada. Cada historia se reinventa en el momento que la cuentan, es verdad. Sin embargo, para los bendecidos es como si jamás hubiese existido algo parecido. Me gustan las fotos, porque me hacen acordar momentos. Casi puedo palpar el recuerdo. El problema es cuando ya ha pasado demasiado tiempo. La foto se gasta, el recuerdo se gasta, la sensación se gasta. Y queda... una historia. Que le pasó a alguien, una vez, en determinadas circunstancias con determinados sujetos. Y ese alguien fue feliz y tuvo un amor y reía delante y detrás de la cámara.

Quisiera ser un crêpe

Vengo con un dolor de huevos continuo. Quizá proyecto en ellos. Quizá tengo la fantasía de ser un crêpe. Enbadurnarme en salsa, ser degustado. Mordido y tragado. ¿Si le pago a alguien para que me rompa los huevos? ¿No habrá gente que lo haga gratis? Porque seguro voy a encontrar alguno no matriculado que cumpla con los requisitos. ¿Se estudiará para ser embadurnador? ¿Habrá distintas especialidades? Un embadurnador en betún, por ejemplo. Otro en vellón. Otro en bermellón. ¿Hitchcock habrá contratado uno de esos para Psycho? Groupie. Cocaine. Crazy. ¿Cuántas vacas locas se necesitan para reconocer a Napoléon? Me pregunto si el dolor de huevos será distinto en cada hombre. A las mujeres no les duelen los ovarios. Punto para las mujeres. Me gustaría ser una de ellas en este momento. O algo que no necesite ponerla. Me gustaría ser crêpe. El crêpe no la pone, sólo danza en salsa. El crêpe no experimenta dolor. El crêpe puede ser dulce o salado. Como el agua. Da vida, como el agua. Te llena ...

Pierdo

Pierdo todos los días. Desde hace un año. Jugamos al strip-póker con tu sonrisa. Y yo siempre termino en bolas. Creo que me lo busco. No por nada voy de vestido. Y sin ropa interior. No me queda más corazón para ofrecerte. Hace mucho ya que se me escapó. No aguantó vivir lejos tuyo y ahora está alquilando un dpto en el centro. Se me eriza la piel, otra vez te estoy pensando. Cada día busco un nuevo motivo para odiarte y seguir teniéndote en mi mente.

Dejé el miedo en el otro pantalón

Me fui despintando a falta de besos y exceso de gritos. Caía el esmalte a fuerza de lágrimas de ácido y manos de lija. Las figuritas de la pared se iban despegando y los mosaicos se decoloraban por montón. Había rastros de cal por todo el piso y yo había perdido la escoba.  Había muchas voces y todas balbuceaban. Se creaban en un instante y morían ni bien terminaban de gritar. Se iban generando constantemente y eran cada vez más. Desistí y me perdí en las voces.  Pasó el tiempo, convivía con ellas. Me llevaban como una pluma. Iba divagando en la suavidad de sus pasos. No me podía hacer daño, después de todo todas esas personas procuraban mi bien. Todas esas voces eran yo.  Llegó un punto en el que todas las personas se pusieron en contra del medio. Yo dudaba, pero las dejé hacer. Quería ver hasta dónde llegaban. Me arrastraron, me expusieron, me desnudaron y me adornaron. Desistí y me perdí en las mentiras. Me guiaron hasta averiguar cuáles eran mis partes más bla...

El cuerpo tiene memoria

Cada vez que me atrevo a despegar mis partes, dejo restos mal cortados. Mis pedazos muchas veces sienten ese apéndice faltante, hacen presentes sus cosquillas, manifiestan sus dolores, fingen colisiones. El cuerpo busca reconstruirse siendo que no es susceptible de hacerse crecer un brazo de más, pero él es así. Ve suelo fértil donde plantar sus semillas de carne.  Es difícil mirar a otro lado cuando falta un miembro que duele. Pero, cuando lo logra, suele buscar trozos que pretenden encajar en el putrefacto campo mal cortado. Y la búsqueda se realiza sin éxito, porque no hay idénticos para mis partes. Sin embargo yo intento y reintento hacerlos funcionar juntos. Juro que he llegado a tener apéndices pegados por mucho tiempo.  Pero el cuerpo comienza a quejarse, porque su original no está y no hay ninguno que pueda reemplazarlo.  Porque mi cuerpo me demanda a mí.